Aplicabilidad del Reiki



El Reiki es recibido no es dado. Somos canales de energía, no sanadores. Cada cual se sana así mismo, no somos doctores. El Reiki se da a medida que se solicite, no es un trabajo. Los pacientes toman tanta energía como requieren y le dan el uso apropiado para ellos.
El Reiki en esencia trabaja imponiendo las manos sobre cualquier ser y canalizando la energía que se encuentra en el universo para su curación a diversos niveles.


En Reiki se trabaja directamente con el campo energético del paciente, canalizando hacia sus cuerpos sutiles y su “Yo” superior la energía amorosa y sanadora del Creador, el cual, incidiendo sobre los bloqueos energéticos que perturban la libre circulación de la energía en su ser, restaura y armoniza sus sistemas, posibilitándole y mostrándole de forma sencilla, fácil y asequible para todos el camino de vuelta hacia la salud, la alegría, la integración y el amor.

Con Reiki se eliminan rápidamente el estrés y la agitación de nuestra época; nos ayuda a avanzar en nuestro camino de evolución resolviendo la duda existencial y el miedo injustificado, conectándonos con nuestra esencia luminosa de amor divino, a la vez que nos hace sentirnos realmente satisfechos de existir porque descubrimos cual es nuestra misión en la vida, que habíamos olvidado con la separación de los valores espirituales acompañantes de la vida actual.

Esta nueva satisfacción vital cambia nuestra actitud, nuestras creencias y nuestro comportamiento, que al reorientarse hacia nuevos valores espirituales de amor, comprensión y entrega nos hace más poderosos e invulnerables al caprichoso e incierto devenir del mundo material que nos oprime y nos separa.

Cuando nuestro organismo está desequilibrado vibra a una frecuencia inarmónica y anómala que impide el desarrollo normal de las funciones celulares y el funcionamiento óptimo de nuestros sistemas, que pueden retornar a su mejor estado con un tratamiento Reiki aportador energético de la intensidad y frecuencia necesaria, suministrándonos el impulso imprescindible para restablecer el equilibrio y con él, la curación.

Reiki equilibra y desbloquea nuestros centros energéticos, de modo que nuestra energía personal, liberada de bloqueos, fluye con más facilidad hacia la zona afectada. Lo importante es que Reiki ayuda al cuerpo a auto-sanarse, alivia los síntomas y sube los niveles energéticos del paciente. Es algo que se nota a partir de la primera sesión.

Trabaja sobre la enfermedad en sí, mediante varias sesiones que pueden variar desde cuatro hasta varios meses, según los casos.Hay algo fundamental en la terapia Reiki, la persona con dolencia se siente contenida. En casos de personas que reciben tratamiento de quimioterapia, Reiki los acompaña minimizando los síntomas adversos de la medicación.
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Reiki está orientado a que el ser humano encuentre, en primer lugar, su propia esencia y su amor por sí mismo para luego experimentar las formas de expresar ese amor por el otro.El primer destino y utilidad de reiki es, abrir los caminos interiores para que aparezca todo nuestro caudal energético, conocernos y reconocernos en función de ello, reordenar nuestra energía y equilibrarla.A partir de allí, comenzamos a sentir un equilibrio que surge de la capacidad de autorregulación de la energía que transita por nuestro cuerpo, activa la dinámica intelectual y posibilita el libre fluir de las emociones.
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El equilibrio de la energía logra que el metabolismo comience a funcionar ordenadamente, la dinámica corporal se renueva, el equilibrio emocional llega, depurando traumas, angustias, obsesiones o fijaciones que como nudos, comienzan a desatarse; se visualizan y aparecen en la conciencia para ser resueltas.
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El equilibrio espiritual lleva a la aparición de nuevas propuestas vocacionales o místicas. La energía que llega al cerebro ordena disfunciones del sueño, depresiones, migrañas o manifestaciones psicosomáticas y mejora la memoria tanto como la capacidad de concentración.El ordenamiento de los órganos del cuerpo permite que cada parte del organismo, afectada desde lo interno o lo externo, pueda encontrar su capacidad para la recuperación. La fuerza que desde el Universo mueve al individuo llega a cada célula para que se mantenga viva y se proteja.

 
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